Con el reciente acontecimiento de Enrique Peña Nieto en la FIL del 2011, la burla de la que fue producto y de cómo se habla de él en estos últimos días me convencí de que, definitivamente, somos un país carrillero que le interesa más la carrilla y el troleo que lo que en realidad se dice.
Las personas que están en la política, especialmente aquellas cuya bandera es "la protección del país" y que no quieren que el PRI vuelva a ganar, y los adversarios de Peña Nieto (o particularmente Cordero y los diputados de PRD, PAN y PT que pululan el twitter) se fusionaron la clase más nefasta que existe en Internet que son los trolls. No porque estos sean trolls, sino porque se rebajan al de una persona que tampoco puede investigar o hasta aceptar que puede cometer los mismos errores, como Cordero lo hizo.
Pero no está ahí lo importante, sino en que verdaderamente somos un país que NO lee. Estoy seguro que muchos, de manera muy pueril y deshonesta, no fueron capaces de saber quién es el autor de "La Silla del Águila". En mi vida lo había escuchado, o leído. Y acéptenlo, muchos de ustedes tampoco y además dudo que sepan de más obras del mismo autor. El problema no es justificarlo a él. El problema es que puede pasarle ¡a cualquiera de nosotros! eso es lo grave del asunto.
Como le he comentado a mi esposa. No se nos incentiva a leer. Las obras como El Señor de los Anillos, y actualmente las juveniles como Harry Potter, Crepúsculo y demás obras, no las leemos en primaria, secundaria o prepa, las venimos leyendo en nuestras vidas adolescentes o adultas pasando los 20 o 25 años, cuando se deberían de leer en los 15 a 18 años.
Peor aún, la misma idiosincrasia del troll se vuelve un común de la sociedad en el que prácticamente se denota que "está prohibido leer" o "lo que tu lees no vale" o "si lees X entonces eres Y" y así sucesivamente. Nuevamente, devaluamos la lectura o la investigación, o hacemos que los demás se avergüencen por no hacerlo en lugar de investigarlo y contradecirlo con fuentes legítimas, como consultar al verdadero partícipe de la nota que sea en cuestión y por eso se crean mitos modernos (El pedo de Lucerito, el "¿y yo por qué?" de Vicente Fox, y todas las declaraciones de Ninel Conde), porque preferimos burlarnos a leer. Reza la reflexión, muy cierta: ¿Qué hacen los gallegos mientras los mexicanos hacen chistes? dinero.
Y es que en México somos un país que de antaño se sabe que prefiere a la sociedad ignorante y confusa para poder gobernarla mejor.
Lo que nos puede salvar en precisamente la investigación propia y colectiva, investigar y desmentir para luego difundir y esclarecer. Lamentablemente nos da flojera, mucha flojera, leer.
Qué dejan de hacer los mexicanos mientras hacen chistes de Peña Nieto o Ninel Conde? Leer.
Debemos tomar al toro por los cuernos, tomar responsabilidades. Dejar de criticar para mejor actuar.
Yo soy honesto, si me hicieran la misma pregunta sobre 3 obras que hayan marcado mi vida respondería:
Ninguna. Star Wars no surgió como novela, aunque el mismo autor haya publicado la primer novela al respecto y que por cierto, no he leído. Y de ahí en fuera se pueden deslindar un montón de obras que he leído, visto y/o analizado. Pero ninguna de ellas ha marcado mi vida. Marcan mi vida situaciones, hechos, eventos, lugares, personas, amigos y familiares. Mas no asociaciones, puestos, cargos, tareas. Tal vez gustos sí, pero mezclados con estos otros. Así pues, podría decir autores y algunos títulos de libros que recuerde, pero la respuesta honesta sería que ninguno de ellos aunque los disfrute y lea.
Las obras que he leído son todas las de Harry Potter, muchos libros de Stephen King, alguno que otro texto, cuento o libro de Herman Hesse, Isaac Asimov, Oscar Wilde, etc e infinidad de artículos, cómic y revistas que he comprado o me han regalado. Pero lo importante es que leo. Y tu, lees?
Tiene mucho de razón tu comentario mi estimado Luis y la pifia de Peña Nieto y todavía más la de su hija -no mencionada aquí- puede tener muchas lecturas. Es muy acertado el señalamiento del comportamiento tipo "troll" tanto para la clase política como para el resto de la sociedad, es el reflejo de una sociedad que vive etermente en el encono, como si esa fuera la razón de existir del mexicano. Quiero dejar bien claro que no estoy defendiendo a Sr. Peña Nieto, era una pregunta casi obligada para alguién en la FIL y un error fatal para los que miembros de su equipo, no lo cuidaron, ni modo; pero así como él otros han incurrido en pifias, ahí tienes a Cordero aprestándose a burlarse de Peña Nieto incurrió en el mismo error y con un excusa todavía más tontas, el mismo Cordero meses atrás había hecho la declaración de la bonanza de las familias mexicanas con ingresos de seis mil pesos, igualmente un López Obrador que el pasado fin de semana dijo que el boleto del metro cuesta 2 pesos, el mismo Sr. López que hace 6 años se negó a contestar preguntas de primaria en el "El Mañanero" evidenciando la clase política que tenemos, inculta y ajena totalmente a las necesidades del pueblo. Mi lectura para este evento es que, no solo a la clase política, también el resto de a la sociedad en general le gusta darse baños de pureza de lo mismo de lo que adolescen, como cuando en la escuela el maestro te preguntaba algo y cuando te encogías de hombros para responder un tímido "no lo se", el compañero de junto dejaba escapar un quedo "¡Ssss! a poco no lo sabes", cuando dicha persona tampoco sabía la respuesta pero eludía al profesor que seguía buscando otra víctima ignorante. Tenemos que ver más la viga en nuestro propio ojo y menos la paja en el ojo ajeno y no criticar por criticar. No es una tarea que se antoje facil y cada quien al interior de su familia deberá cultivar la cultura, la tolerancia y la sana convivencia si queremos que a la postre nuestro país sea otro. Ya para cerrar, respecto a la lectura. Este es un hábito adquirido y es una responsabilidad familiar y personal y es cierto, la lectura te informa y te da perspectiva sobre ciertos temas y que te permite opinar, comentar con otras personas afines o no, plantearte preguntas y soluciones y en cierta medida te moldean como persona. Me considero a mismo alguién que ha leído mucho y que lee con regularidad y no creo que sea un motivo de vanagloriarse, porque la vida me ha demostrado que siempre habrá alguién que lea más que yo y que además es humilde de corazón.
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